🎥 Puedes ver el vídeo completo aquí:
https://youtu.be/sd_wBjcB2hg
¿Alguna vez has sabido algo sin saber cómo lo sabías?
¿Has pensado en alguien y te ha llamado?
¿Has sentido que algo no iba bien y después descubriste que tenías razón?
¿O has sentido la presencia de alguien que ya no está?
Muchas personas viven experiencias así. Y muchas terminan haciéndose la misma pregunta:
«¿Me estoy volviendo loca?»
«¿Me estoy volviendo loco?»
Hoy no quiero hablarte de teorías. Quiero hablarte de algo mucho más cercano: de por qué esa sensación puede ser, en realidad, una de las brújulas más importantes que hemos olvidado utilizar.
La sensibilidad no es una debilidad
Desde pequeños nos enseñan a leer, escribir y comportarnos. Sin embargo, casi nadie nos enseña a comprender lo que sentimos.
A muchas personas sensibles les han colgado etiquetas durante toda su vida:
«La exagerada.»
«El que siempre está en las nubes.»
«Demasiado sensible.»
«Demasiado emocional.»
«Le das demasiadas vueltas a todo.»
Y poco a poco terminan desconfiando de sí mismas.
Pero hay algo curioso.
Cuando una madre siente que a su hijo le ocurre algo, lo llamamos amor.
Cuando alguien acompaña a una persona enferma y sabe exactamente lo que necesita, lo llamamos empatía.
Cuando encontramos fuerzas en momentos imposibles, lo llamamos coraje.
Y todas esas capacidades nacen del mismo lugar: la capacidad de sentir.
¿Y si fuéramos algo más?
No es solo algo que sienten algunas personas. Poco a poco la ciencia y la conciencia están empezando a encontrarse en lugares donde antes solo había misterio.
Hace unos días asistí a una conferencia del doctor Manuel Sans Segarra y hubo una idea que se quedó conmigo.
Vivimos identificados con nuestro cuerpo.
Con nuestro trabajo.
Con nuestros problemas.
Con el personaje que hemos construido.
Pero quizás somos algo más que todo eso.
Quizás la conciencia sea mucho más amplia de lo que imaginamos.
Y quizás hemos olvidado escucharnos.
Las raíces invisibles
Cuando observamos un bosque vemos árboles separados.
Sin embargo, bajo la tierra sucede algo extraordinario.
Las raíces se comunican.
Intercambian recursos.
Comparten información.
Se ayudan mutuamente.
Es casi como una internet invisible que conecta todo el bosque.
Y a veces me pregunto si los seres humanos somos tan diferentes.
Vivimos pensando que estamos separados.
Pero quizás estamos mucho más conectados de lo que creemos.
Los dones dormidos
Cuando empezamos a escucharnos ocurren cosas interesantes.
Comienzan a despertar capacidades que siempre estuvieron ahí.
La intuición.
Las sincronías.
Los sueños que dejan huella.
La empatía.
La percepción.
La sensación de que existe algo más de lo que podemos ver.
Durante años he escuchado historias de personas completamente normales.
No médiums.
No especialistas.
Personas corrientes que viven experiencias que no saben explicar.
Y casi todas terminan formulando la misma pregunta:
«¿Qué me está pasando?»
Tal vez la pregunta no sea qué te está pasando.
Tal vez la pregunta sea qué has dejado de escuchar.
La importancia del discernimiento
No todo es espiritual.
Existen situaciones que requieren atención médica o psicológica y el discernimiento siempre es importante.
Pero también he aprendido algo con los años.
No todo puede reducirse a aquello que somos capaces de medir.
Y quizás una de las mayores limitaciones de nuestro tiempo sea creer que solo existe aquello que podemos demostrar.
Recordar quién eres
Quizás la pregunta no es si tienes un don.
Quizás la pregunta es:
¿Cuántas veces has ignorado aquello que sentías?
Tal vez los dones espirituales no sean poderes extraordinarios.
Tal vez sean capacidades humanas que hemos olvidado escuchar.
Y quizás despertar no consiste en adquirir algo nuevo.
Quizás consiste simplemente en recordar quién eres.
Recordar que la intuición, la sensibilidad, la empatía y la capacidad de conectar forman parte de ti.
Y cuando empiezas a recordar aparece algo muy valioso.
La calma.
Porque ya no necesitas tener todas las respuestas.
Solo necesitas estar lo suficientemente despierto para hacerte las preguntas correctas.
Y ahora te pregunto a ti
¿Has vivido alguna experiencia que no has sabido explicar?
¿Has sentido alguna vez que sabías algo sin saber cómo lo sabías?
¿Has tenido sueños, intuiciones o sincronías que te hicieron cuestionarte muchas cosas?
Puedes compartir tu experiencia en los comentarios del vídeo. Me encantará leerte.
🎥 Vídeo completo:
https://youtu.be/sd_wBjcB2hg
Soy Lalith Cabasés.
Y esto es Alquimia entre Mundos.
Y recuerda:
No dejes que nadie te convenza de que sentir es una debilidad.
Porque quizás ahí se encuentre uno de los mayores dones del ser humano.