La rabia que callas también enferma
👉 Puedes ver el vídeo completo aquí: https://youtu.be/2gfCJ7x1BdU
Dicen que el ser humano aprende desde la experiencia.
Y es verdad.
Porque lo que nos cuentan no cala… hasta que duele.
Hasta que llega el golpe.
Hasta que tocas fondo.
Y algo dentro de ti hace clic.
A veces llegamos tarde.
Y otras… todavía estamos a tiempo.
En este vídeo quiero hablarte desde mi propia experiencia.
De lo que mi cuerpo me obligó a mirar.
De lo que significa a nivel energético.
Y de cómo podemos empezar a parar ciertas dinámicas antes de que sea demasiado tarde.
Porque esto no va solo de salud física.
Va de todo lo que acumulamos sin darnos cuenta.
Cuando el cuerpo obliga a parar
Fue de golpe.
Un dolor que no reconocía.
No era el típico dolor que sabes de dónde viene.
Era otra cosa.
Y de repente todo se paró.
Lo de fuera dejó de importar.
Y lo de dentro empezó a hablar.
No entré en pánico.
Hice lo que hacemos muchas veces:
Intentar entenderlo.
Racionalizarlo.
Buscar una explicación rápida para poder seguir funcionando.
Pero aquello no se arreglaba con descanso.
Ni con un medicamento.
La única solución era quitar.
Quitar una parte de mí.
Y ahí ya no decides.
Ahí sueltas el control.
Y entras en ese lugar donde todo puede pasar.
Solo queda entrar en quirófano… y dejarte llevar.
La rabia educada
Y fue ahí donde entendí algo que llevaba demasiado tiempo sin querer mirar.
No era solo el cuerpo.
Era todo lo que había estado tragando durante años.
La rabia.
Pero no la que grita.
La rabia educada.
La que no molesta.
La que entiende.
La que justifica.
La que se adapta aunque por dentro ya esté diciendo basta.
La que conviertes en responsabilidad.
“No pasa nada.”
“Ya lo hago yo.”
“No es para tanto.”
“Puedo con esto.”
Y así una vez.
Y otra.
Y otra.
Hasta que deja de ser una emoción.
Y se convierte en carga.
Porque la rabia que no expresas no desaparece.
Se queda.
Se acumula.
Se densifica.
Y un día el cuerpo deja de sostener lo que tú sigues justificando.
No te enfermas de golpe.
Te vas callando poco a poco.
El cuerpo no miente
Y ahora quiero que pares un momento conmigo.
No sigas leyendo esto solo desde la cabeza.
Baja al cuerpo.
Respira.
Y observa:
¿Dónde estás tensa ahora mismo?
¿En el pecho?
¿En el estómago?
¿En la garganta?
Ese lugar no está ahí por casualidad.
Es donde estás guardando lo que no te estás permitiendo decir.
Ese pecho cerrado no es solo ansiedad.
Es contención.
Esa respiración corta no es solo cansancio.
Es todo lo que no te estás permitiendo soltar.
Y ese nudo en el estómago no es solo digestión.
Es lo que no estás pudiendo tragar de tu vida.
El cuerpo no inventa.
El cuerpo ejecuta.
Esto no va de culpa
Y no.
Esto no va de culparte.
Va de darte cuenta.
Porque cuando te das cuenta… dejas de acumular.
Y entonces el cuerpo ya no necesita gritar más fuerte para que lo escuches.
Empiezas a escucharte antes.
Un ritual de corte
Porque la teoría sola no cambia nada.
Necesitamos herramientas reales para esos momentos donde algo dentro de nosotros dice basta.
Y ese momento llega.
A veces en silencio.
A veces en forma de ansiedad.
A veces en forma de agotamiento.
Y otras veces… a través del cuerpo.
Así que aquí tienes un pequeño ritual de corte para cuando estés a punto de tragarte algo que sabes que no deberías.
Paso 1 — Detente
No respondas todavía.
No expliques.
No justifiques.
Solo para.
Paso 2 — Respira
Inhala profundo.
Y lleva el aire justo a ese lugar donde sientes tensión o dolor.
No lo esquives.
Paso 3 — Ponle nombre
Dilo aunque sea por dentro:
“Esto me molesta.”
“Esto no me gusta.”
“Esto me está sobrepasando.”
Nombrarlo cambia algo dentro de ti.
Paso 4 — Suelta el control
No tienes que resolverlo todo ahora.
No tienes que quedar bien.
No tienes que sostenerlo todo.
Paso 5 — Pon un pequeño límite
Elige una acción mínima pero real:
“Luego lo vemos.”
“Ahora no puedo.”
“Esto no me va bien.”
Pequeño.
Pero real.
Porque cada vez que no te eliges… tu cuerpo paga el precio.
Y cada vez que te eliges… empiezas a liberarte.
Yo no supe parar a tiempo.
Y mi cuerpo terminó parando por mí.
Por eso hoy quiero recordarte algo:
Escúchate antes de que tu cuerpo tenga que gritar más fuerte.
👉 Puedes ver el vídeo completo aquí: https://youtu.be/2gfCJ7x1BdU
Si este texto te ha acompañado o te ha hecho reflexionar, puedes compartirlo con alguien que quizá también necesite escucharlo.
Soy Lalith Cabasés y esto es Alquimia entre Mundos.