💗 EL AMOR QUE NO SE CELEBRA (PERO SOSTIENE LA VIDA)

Amor real representado por un corazón luminoso en el espacio, símbolo del amor que no se celebra pero sostiene la vida.

Enlace al Vídeo en YouTube https://youtu.be/7GTbTe7JTMY

🔹 APERTURA — Umbral de conciencia

Hoy no vengo a hablarte del amor perfecto.

Vengo a hablarte del amor real.

Del amor que no siempre es bonito,
pero sí verdadero.

Del amor que no se compra,
no se promete,
no se exhibe.

Del amor que se sostiene
cuando cae la máscara.

Del amor que no necesita testigos,
porque se demuestra
cuando nadie está mirando.

Hoy es San Valentín.
Y quizá sea el día más incómodo
para hablar del amor de verdad.

Porque el amor verdadero
no siempre encaja en una foto,
ni en una frase bonita,
ni en una historia ideal.

Pero es el más noble de los sentimientos.
Y también
el más malinterpretado.

Hoy vamos a hablar de ese amor.
El que no se celebra…
pero sostiene la vida.

🔹 El mito del amor romántico

Durante mucho tiempo
nos enseñaron que el amor era salvación.

Que amar era encontrar a alguien
que nos completara.

Que el amor llegaría
a llenar lo que sentíamos vacío.

Y así, sin darnos cuenta,
empezamos a amar desde la carencia.

Pero amar desde el vacío
tiene un precio.

Cuando no sabes quién eres,
cualquier vínculo
puede convertirse en dependencia.

El amor real
no viene a salvarte.
Viene a encontrarte despierta.

No confundamos amor con enamoramiento.

El amor crece.
Nos vuelve más humanos,
más sinceros,
más auténticos.

El enamoramiento, en cambio,
es un estado transitorio.

Una alquimia interna,
una química poderosa
que busca en el otro
lo que todavía no sabemos darnos.

No es malo.
Es parte del camino.

Pero hay otra forma de vínculo
mucho más peligrosa.

Cuando la necesidad se disfraza de amor.
Cuando el deseo se vuelve obsesión.
Cuando el otro deja de ser un ser humano
y pasa a ser una muleta emocional.

Eso no es amor.

Es pérdida de centro.

El amor no te anula.
No te encierra.
No te vacía.

El amor verdadero
te devuelve a ti.

🔹El amor que empieza en el cuerpo

El cuerpo siempre sabe
si eso es amor…
o solo necesidad disfrazada.

Antes de que la mente entienda,
el cuerpo ya ha respondido.

Hay cuerpos que se tensan.

Se tensan cuando el amor se vive
con miedo a perder.
Cuando tienes que medir tus palabras,
caminar de puntillas,
adaptarte para no molestar.

El cuerpo se contrae
porque siente que no hay espacio
para ser.

Hay cuerpos que se apagan.

Cuerpos que van perdiendo la alegría,
el deseo,
la vitalidad.

No porque falte amor,
sino porque sobra esfuerzo.

Cuando amar se vuelve sostener,
aguantar,
justificar…
el cuerpo baja la persiana
para protegerte.

Y hay cuerpos que enferman.

No por debilidad,
sino por coherencia.

Porque cuando el amor que vives
no coincide con la verdad que eres,
el cuerpo no puede seguir fingiendo.

Entonces habla.
Con síntomas.
Con cansancio.
Con dolor.

El amor real no asfixia.
No te empequeñece.
No te obliga a traicionarte.

Y cuando no hay límites emocionales,
el cuerpo los pone físicos.

No como castigo.
Como último acto de amor hacia ti.

🔹Amar no es aguantar

Amar no es sostener
lo que te rompe por dentro.

Amar no es callarte
para no perder.

Amar no es reducirte
para que el otro no se sienta incómodo.

Amar no es fingir quién no eres
para no quedarte sola.

Amar no es vivir
en alerta constante.

El amor sano
no te pide sacrificio permanente.

No te exige renunciar a tu verdad
ni a tu dignidad.

Te pide presencia.

Y la presencia empieza
cuando te eliges
sin culpa.

Elegirte no es egoísmo.
Es honestidad.

Porque solo desde ahí
el amor puede ser encuentro,
y no supervivencia.

🔹El amor adulto

El amor adulto
sabe decir no.

Sabe parar
antes de perderse.

Sabe retirarse
sin odio
y sin necesidad de destruir al otro.

El amor adulto
no necesita drama
para sentirse real.

Necesita verdad.

Verdad en los actos.
Verdad en los límites.
Verdad en lo que se puede…
y en lo que no.

Porque a veces,
amar
no es quedarse a cualquier precio.

A veces,
amar
es saber irse a tiempo.

Y quedarse
solo cuando quedarse
no implica traicionarse.

🔹San Valentín: resignificar la fecha

Quizá hoy no tienes pareja.

Quizá la tienes
y no sabes
si estás bien.

Quizá estás en duelo
por un amor que ya no es,
aunque todavía duela nombrarlo.

Este día
no es para medirte
en flores
ni en gestos externos.

Es para escucharte.

Para hacerte preguntas honestas.

¿Dónde me estoy abandonando
por amor?

¿Dónde me estoy consumiendo
por sostener una relación
que ya no me nutre?

Porque el amor
no debería dejarte vacía.

Y si lo hace,
quizá no sea falta de amor…
sino falta de verdad.

🔹Carta al alma

Si el amor te duele,
no es amor.

Si te rompe por dentro,
no es amor.

El amor real
no siempre se queda…
pero nunca
te traiciona.

Hoy, en San Valentín,
elige el amor
que te devuelve a casa.
A ti.

Hay una frase conocida que dice:
es mejor haber amado y perdido
que no haber amado nunca.

Y es verdad.

Hay amores que fueron sinceros.
Que dejaron huella.
Que existieron con verdad
en el momento que pudieron existir.

Pero cada alma
tiene su propio camino.

Y cuando un amor
ya no puede acompañarte,
amar también es saber soltar.

Soltar sin rencor.
Soltar sin negar lo vivido.
Soltar desde el amor más alto.

Porque hay amores
que no se pierden.

Quedan escritos en algún lugar invisible.
En una mirada.
En un reconocimiento silencioso.

Quizá no era este tiempo.
Quizá no era esta forma.
Quizá no era esta vida.

Somos almas errantes
aprendiendo, primero,
a habitarnos.

Y solo cuando el amor propio
está en casa,
el amor humano
deja de doler.

🔹CIERRE

Enlace al Vídeo en YouTube https://youtu.be/7GTbTe7JTMY

Si quieres seguir explorando
conciencia, cuerpo
y vínculos reales,
suscríbete al canal.

Este es tu espacio.

—Soy Lalith Cabasés
y esto es
Alquimia entre Mundos.

Deja un comentario