Conecta con los ciclos, los elementos y tu verdad
🎥 Mira el vídeo completo aquí: https://youtu.be/5BuD-UD4Xa8
Llega agosto…
y con él, el gran teatro de la desconexión
Todo el mundo quiere huir:
de la rutina, del jefe, del calor…
de sí mismo.
Unos se van de vacaciones.
Otros hacen como que no les importa no irse.
Y todos, absolutamente todos…
andan como pollos sin cabeza disfrazados de libertad.
Pero no es libertad.
Es ruido.
Es ansiedad… maquillada con helado, con fotos de playa, con rebajas de verano.
La verdad es que agosto no es un mes para escapar.
Es un mes para mirar.
Mirarte.
Porque en medio de todo ese desmadre externo…
la tierra está en silencio.
Madurando.
Esperando que tú también… te detengas.
Agosto es tierra fértil.
No para sembrar lo que esperas…
sino lo que realmente necesitas.
Pero claro… eso no sale en los anuncios.
La desconexión más peligrosa no es de internet, es de ti
Nos han hecho creer que parar es perder el tiempo.
Que descansar solo es válido… si es productivo.
Que conectar contigo es una rareza… de gente rara.
Pero lo cierto es que…
no hay mayor desconexión
que estar en el mundo sin estar en ti.
Y eso es lo que está pasando.
Nos perdemos en planes, playas, prisas o excusas…
Y no escuchamos lo que de verdad pide este momento del año:
Silencio. Tierra. Escucha. Cuerpo. Ciclo. Alma.
Agosto no es solo un mes.
Es una puerta.
Y no todo el mundo tiene el valor de cruzarla.
Desconecta del mundo. Conecta con tu linaje. Con tu verdad.
Desconectar…
no es apagar el móvil.
Es dejar de fingir.
Dejar de correr por dentro.
Es quitarte la máscara con la que sobrevives…
y atreverte a mirar quién eres cuando nadie te mira.
Conecta con los ritos que ya conoces, aunque los hayas olvidado.
No necesitas incienso ni símbolos importados.
Solo parar.
Sentarte en el suelo.
Respirar.
Escuchar el viento.
Escuchar el cuerpo.
Escuchar a los ancestros… que aún viven en tus huesos.
Las mujeres y los hombres de antes
no necesitaban gurús.
Miraban al cielo, tocaban la tierra,
y sabían que ese gesto simple…
era sagrado.
Haz tú lo mismo.
Vuelve a lo esencial.
Vuelve a ti.
La única verdad que vale…
es la que arde dentro de ti
cuando el mundo se calla.
Agosto, el umbral entre mundos
Agosto no es un mes más.
Para los pueblos antiguos… era un portal.
Una puerta entre el cielo y la tierra.
Un tiempo para dar gracias por lo recibido
y prepararse para lo que viene.
El 1 de agosto, en la tradición celta, se celebraba Lughnasadh,
la fiesta del dios Lugh, el luminoso.
Era el momento de honrar la cosecha sagrada,
la abundancia de la tierra,
y ofrecer el primer pan como símbolo de gratitud.
Los fuegos se encendían en las colinas…
y bajo el cielo estrellado,
la comunidad danzaba en círculo.
No para entretenerse.
Sino para recordar el ciclo:
nacer, crecer, entregar, morir… y volver a nacer.
¿Y tú?
¿Lo recuerdas?
Conexión con el cielo – astrología viva y poética
Este agosto, mientras la tierra madura…
el cielo también habla.
Bajo la influencia del Sol en Leo,
la vida te empuja a brillar desde el corazón verdadero,
no desde el personaje.
Y al final del mes, el Sol entrará en Virgo…
y empezará el tiempo de volver a lo simple,
de ordenar, de cuidar…
de preparar el alma para el otoño.
Y entre medio… caen las Perseidas,
la gran lluvia de estrellas.
Un puente entre dimensiones.
Como si el cielo quisiera recordarte
que no estás sola.
Que tus ancestros te miran desde la Vía Láctea,
ese río de luz por donde caminan las almas
que aún te acompañan.
Escucha el viento.
Escucha tu cuerpo.
Escucha los pasos antiguos que aún laten en ti.
Los de quienes vinieron antes…
y viven en tu sangre, en tu voz,
en ese fuego interno que nunca se apagó.
Enciende el fuego
Ahora sí.
Es momento de encender el fuego.
No el de fuera.
No el de las velas bonitas ni los fuegos artificiales.
Te hablo del fuego que llevas dentro.
El que arde cuando dejas de traicionarte.
El que brilla cuando te atreves a vivir desde la verdad.
En las noches antiguas,
las mujeres se sentaban alrededor del fuego.
Compartían historias, lágrimas y cantos.
No era entretenimiento.
Era medicina.
Era magia.
Este agosto, haz lo mismo.
Crea tu espacio.
Tu círculo.
Tu altar.
No necesitas nada más que presencia… y alma.
Puedes encender una vela.
Un fuego pequeño, pero verdadero.
Y ahí, al calor de esa llama… haz silencio.
Escucha tu respiración.
Tu latido.
Tu deseo más profundo.
Nómbralo.
Límpialo de miedo.
Y lánzalo al cielo…
como si fuera una estrella fugaz que aún no ha caído.
🔥 Invocación final – rito íntimo
Di en voz alta, o susúrralo si lo prefieres:
“Honro la Tierra que me sostiene.
Honro el Cielo que me guía.
Honro a quienes vinieron antes que yo.
Y desde este fuego que enciendo,
reclamo mi lugar,
mi luz,
mi vida sagrada.”
Que el fuego ilumine lo que aún está dormido.
Y consuma lo que ya no necesito llevar.
El umbral de un nuevo despertar
Has llegado hasta aquí.
Has caminado conmigo por este agosto
que ya no es solo calor ni desconexión.
Ahora sabes que es un portal.
Un umbral sagrado entre lo que fuiste…
y lo que estás a punto de ser.
Honra tu camino.
Camina despacio.
Siente la tierra,
escucha el cielo,
y deja que el fuego te recuerde
lo que viniste a encender.
Que este mes de agosto sea el umbral de tu nuevo despertar.
Que la tierra te sostenga.
Que el cielo te inspire.
Y que el fuego en tu pecho…
nunca vuelva a apagarse.
✨ Frase final
Y si este mensaje ha resonado en ti…
suscribirte es más que un clic.
Es una forma de decir:
“sí, quiero seguir caminando este camino contigo.”
Y ese simple gesto…
nos da fuerza a los que estamos creando con alma.
Así que dale a suscribirte,
comparte si sientes que puede tocar a alguien más,
y nos vemos en el próximo vídeo…
bajo las estrellas.
Lalith – Alquimia entre Mundos