Para mujeres que han callado demasiado, y aún siguen en pie
Un canto a la resiliencia, al despertar y a la memoria que arde bajo la piel dormida.
Nosotras,
las hijas del miedo heredado,
las nietas de mujeres castradas, humilladas y rotas,
las que crecimos entre silencios y gritos,
las que aprendimos que el alcohol era parte del paisaje,
y que llorar era algo que se hacía a solas…
Nosotras,
las que venimos de una España dividida en dos,
de cuerpos reprimidos y palabras prohibidas,
las que bailamos en los años 80 creyendo que por fin éramos libres,
mientras por dentro nos tragábamos la rabia,
el trauma, la vergüenza…
con copas en las manos,
con risas que dolían,
con drogas que prometían paraísos imposibles…
Nosotras,
las que sobrevivimos a todo eso,
y aún llevamos dentro las memorias de madres derrotadas y padres perdidos,
las que no elegimos evadirnos pero entendemos a quienes lo hicieron…
nos levantamos hoy para hablar por todas.
Por las que tomaron pastillas para dormir y no volvieron a despertar.
Por las que llenaron sus noches de vino porque el silencio era insoportable.
Por las que se medicaron para no sentir, para no gritar, para no odiar.
Y también por las que, como yo,
hemos sostenido el filo de la conciencia sin caer…
aunque duela.
aunque pese.
aunque rompa por dentro.
Este no es un manifiesto de juicio.
Es un canto de dignidad.
Un espejo donde mirarnos y decir:
Sí, fuimos mutiladas.
Sí, fuimos engañadas.
Sí, nos prometieron libertad a cambio de olvido.
Y aún así… aquí estamos.
No somos adictas.
No somos locas.
No somos débiles.
Somos la última frontera de un linaje que está despertando.
Hoy decimos basta a la anestesia,
al abuso disfrazado de ayuda,
a la medicina que olvida al alma,
a la cultura del “aguanta y no sientas”.
Y elegimos:
el ritual frente al consumo,
el cuerpo frente al exilio,
la verdad frente al miedo,
la voz frente al silencio.
Este es un tiempo nuevo.
Donde las que nunca se rindieron se convierten en faro.
Y las que se perdieron… aún pueden volver.
Porque donde hay una mujer viva,
hay una historia que puede sanarse.
Y donde hay alma,
aún hay fuego.
Lalith – Alquimia entre Almas